Futbol

Tal vez este no sea el mejor “poema” sobre futbol jamás escrito. Es más, ni siquiera creo que podría ser considerado un poema. Solo quiero describir lo que siento…

Futbol. Una palabra tan simple pero que a la vez significa muchísimas cosas. Hablo de jugarlo, de vivirlo, y no tanto de ser un seguidor de un equipo.

futbol

Creo que son cosas totalmente diferentes. Soy un amante de jugar futbol. Un amante de este al que le llaman el deporte más hermoso del mundo. Desde que tenía 5-6 años pateaba un balón con el solo objetivo de meterlo entre dos cosas que podrían ser piedras, palos, mochilas o hasta una portería de aluminio.

Lo juego porque me apasiona, lo juego porque me hace olvidarme del mundo, me hace olvidar todos los problemas, estupideces, apariencias y toda la demás mierda que hemos creado en nuestras mentes nosotros, nosotros los seres humanos.

Me hace sentirme grande, como si midiera 3 metros, me hace respirar diferente, me hace casi sentir que vuelo.

Tal vez no todos lo sientan así, estoy seguro de ello. Pero de lo que también estoy seguro es que hay muchos locos como yo que lo que más aman en este mundo es quitar un balón, hacer una barrida limpia, hacer una gambeta o un centre hermoso a un compañero.

Y qué decir del gol… eso sí que no tiene descripción. Es algo fuera de este mundo.

He sido defensa toda mi vida. Pero los momentos más inolvidables los he vivido cuando he logrado anotar. El más significativo fue cuando estaba en la secu, fue un gol desde media cancha, fue una “rana” como dirían en mi tierra.

Todos corrieron a abrazarme, en ese instante la piel se me puso chinita, mi corazón empezó a latir fuertemente de pura felicidad. No creía que estuviera pasando. Segundos que te gustarían que fueran horas, días, años, y hasta vidas…

Todo se esfuma, menos una cosa. Un objeto redondo que vuela, bota y recorre muchas veces los mismos trayectos pero en direcciones opuestas y nuevas.

Futbol, algo tan ordinario a la vista de algunos. Pero extraordinario para la vista de otros.

Resumo esto diciendo que creo que esto es el regalo más hermoso que DIOS ha dado a la humanidad. Y tal vez pueda parecer exageración, pero no me importa. Es lo que siento ahora que escribo esto.

Pareciera que fue inventado por alguien fuera de este mundo, algún ser extraterrestre, porque no pudo haberse creado tanta grandeza en aquello en donde solo se necesita algo redondo, dos piedras y unas cuantas almas felices.

SAMO

Control

No puedes tener control sobre todo lo que te rodea en tu vida. Es más, realmente no puedes tener control sobre absolutamente nada. Solo “crees” tener el control de las cosas, control sobre tu esposa, sobre cómo actúan tus hijos, sobre cómo va tu negocio o sobre cómo te perciben los demás…

control

Mi experiencia me dice que el control no existe. Y no solo lo digo yo, si no en la misma ciencia hay un término conocido como “entropía” que menciona que las cosas en el universo tienden a no tener un orden, a carecer de un patrón definido, a desorganizarse…

Pero eso no es lo importante de todo esto. Lo importante no es si alguien puede tener el control de las cosas o no. Lo importante o más bien lo que no es para nada importante, es el sentimiento que te genera el pensar que no tienes el control sobre algo en particular…

Algo que normalmente es importante para ti. Casi siempre es así.

Nos pega duro en el ego.

¿Por qué me han corrido del trabajo? ¿Por qué esa persona es tan agresiva conmigo? ¿Por qué mis padres no me enviaron a una universidad prestigiosa? ¿Por qué mi ex novia me dejó?

Realmente me he dado cuenta que está bien que no tengamos el control de las cosas. Que no pasa absolutamente nada. Que así es la naturaleza de la vida. Qué estamos bien simplemente porque vivimos. Porque estamos aquí respirando.

Y no, no digo que tires todo a la mierda, que no seas responsable ni nada de eso. Simplemente trato de explicarte que te relajes, que no vas a ser una mejor o peor persona si “crees” que eso lo tienes totalmente bajo control.

Pero de lo que si puedes tener control es sobre tus pensamientos. Eso es lo más importante. Y eso puede hacer toda la diferencia…

SAMO